La casa
encantada
Un día, mis padres habían vuelto de trabajar, y
nos habían reunido a mí y a mi hermana pequeña en el salón. Nos tenían que dar
una noticia muy importante, nos mudábamos. Nos íbamos a vivir a Tarragona, una
ciudad dónde mi padre había encontrado una casa y un trabajo en el hospital muy
bien pagado, y en mejores condiciones que en ese pueblo que vivíamos. Mis
padres nos dijeron que nos íbamos el viernes. ¡Faltaba una semana! Cómo yo podría
recoger todas mis cosas, despedirme de mis amigos y olvidar todo lo que había
vivido en esa casa, no podría hacer todo eso en tan solo dos días.
Llegó el día de la mudanza, todo listo para irnos,
me despedí de mis amigos por última vez, mientras el coche arrancaba. Dos horas
mas tarde, por la ventanilla del coche se podía ver que en esa misma calle había
una casa preciosa, grande y con jardín, y entonces mi padre le dijo esa es
nuestra nueva casa. Entramos en la casa y lo pusimos todo en su sitio, había
tres pisos y uno pequeño más arriba, la buhardilla, no podíamos ir, porque no
teníamos la llave. Después de cenar me puse a dormir, estaba cansadísimo. Me
desperté de golpe y oí unos pasos en la buhardilla, no podía ser, nadie podía
haber entrado, la única respuesta que encontré fue que ¡La casa estaba
encantada!
No podía ser, yo no podría vivir con un fantasma o
lo que fuera eso en mi casa, ¡no podía! El día siguiente me pasó lo mismo, y
continuamente durante una semana. No lo soportaba, les dije a mis padres y me
dijeron que estaba loco, solo conseguí que mi hermana tuviera miedo de el piso
de arriba. Me encontré un baúl viejo en el salón y encontré la llave, era de la
buhardilla. Esa tarde me atreví a entrar, con mi hermana, que me abandonó a
medio camino. Abrí la puerta y no había nada, solo un gatito sentado en una
silla, me tranquilice al saber que no había un fantasma, que solo había sido un
simple gatito. Al final bajé con el gato, les expliqué todo a mis padres y nos
quedamos con el gatito.
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